lunes, 6 de octubre de 2008

Y PITI LUCIÓ SU CORBATA ROJA.








EL CÁCERES ENCUENTRA LA SENDA.

CACERES 2016 - 92: Rod Brown (20), Mike English (11), Lucio Angulo (2), Diego Guaita (15), Harper Williams (17) --cinco inicial -- Jesús Poves (8), Tomás Bellas (0), Juan Sanguino (7), José María Panadero (5), Miguel Guillén (0).
GANDIA BASKET - 75: Oscar González (3), Zan Vrecko (13), Jason Robinson (11), Matt Nelson (6), Shay Miller (12) --cinco inicial-- Bozo Avramov (2), Elvis Evora (11), Javi Rodríguez (2), Matías Ibarra (11), Víctor Hidaldo (2).

MARCADOR POR CUARTOS: 21-15, 46-36, 61-59 y 92-75.
Parciales: 21-15, 25-21, 15-23 y 31-16.
ARBITROS: Castillo y Bravo. Eliminado: Nelson (min. 34) eliminado.

J. Antonio Bola González.
Cáceres.
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El Cáceres 2016 tiene fe en si mismo y eso dice mucho de un equipo que marcha por la senda de la adaptación, no solo en la competición en la que se desenvuelve, sino también, en si mismo.
El viernes frente al Gandia, supo vencer un partido de los de “mírame y no me toques”, y sacando algo de lo que puede dar de si, el conjunto cacereño rendido el miedo a una habitual pájara en el tercer cuarto, y marcando distancias personales sobre el equipo contrario, dio por concluido el choque con la autoridad indicada en el marcador, pero embaucadora en el esfuerzo.


Noche adecuada, momento justo y propicio para demostrar que se es o que se pretende ser. Si Moss; que sentado en el banco en posición incomoda miraba con la añoranza envidiosa que una lesión aporta a un profesional; no estaba presente, pronto se olvidaría en la grada porque en la cancha, Harpper hizo por sacar lo que tiene y posee por su veteranía, así como lo que aporta cuando la crudeza del momento lo necesita.
Guaita es ese “desalmado del momento crudo” que embauca a la grada o la desespera, pero que lucha, gesticula, salta, se tira al suelo... hace de todo lo necesario para demostrar que la camiseta que usa termina, sudada con la pasión de un jugador para ganar y rondar un alto porcentaje de lucha.
Y de eso se impregna el conjunto. Piti lo entiende; cierto, el argentino, apremió en dos momentos claves al equipo y en el espacio justo, un triple suyo engancha al Cáceres en el segundo cuarto. Luego otro, que termina en falta a Harper en el rebote, desespera la reacción valenciana. Para cuando el silbato de un arbitro malo, una vez mas, sonara en el pabellón, en esa jugada, Guaita descansaba en la alegría de enganchar al equipo una vez mas.
A partir de ahí, el relevo lo tomó Brown y todo tuvo el final exacto que enredara el éxtasis de la primera victoria cacereña en esta LEB ORO, que tan “feo” comienzo hubiera dejado en tan solo dos jornadas envueltas en el aura de la derrota.
Era sin duda la noche exacta. Seis arriba en el primer cuarto, (21-15), diez en el segundo, (46-36), para desembocar el los minutos del pánico o mejor dicho de la duda existencial. Porque, si en el tercer cuarto, cuando el Gandía, un equipo no tan flojo como aparenta, decide encontrarse a si mismo contra el partido, es justo cuando los de Hurtado bajan el nivel, óptimo de todo el partido hasta ese momento. Varias acciones arbítrales ayudaron, cosa ya normal en el Multiusos.
Tan solo dos arriba corona ese trance malo de los terceros diez minutos, miedosos 61-59. Luego algo peor, cuatro por debajo y zass!!! , estupor en la grada, miradas de... madre mía y venga, Guaita, Harpeer, Poves y .... Bronwn. Ese base en el que Piti tiene puesta toda su valía, su criterio y su esperanza. Hurtado enlaza el futuro en la valía y dirección de este base resultón y, con la firmeza de sacar de si juego y particularidades la resolución de momentos complicados.
Igual que contra Burgos, lo intentó cuando la complicación llamara a la puerta del partido. Y el viernes sí, el equipo abrió la cerradura de la concentración y sacudió el polvo del miedo a caer en la tercera derrota que hubiera causado desasosiego, para encarrilar una victoria que, alejada de tener sencillez por su guarismo, 92-75, encierra moralejas como la de un parcial de superioridad basada en esa mezcla de cabeza, fuerza y corazón que demuestra el 31-16 del último cuarto.
Entonces sí. Para ese momento la corbata roja de Piti toma el sentido que la casualidad o el presentimiento aporta cuando todo sale como pretende salir, equivalente al final de esta crónica con su título.
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Declaraciones de Piti tras el partido. (Diario Hoy).


Las primeras palabras de Piti Hurtado tras el partido fueron para dedicar la victoria a Pedro Núñez y el resto de directivos. Sobre el encuentro en sí, aseguró que la ventaja final había estado planeando durante todo el partido y no se había conseguido antes «por una cuestión mental».

Reconoció el mal tercer cuarto del equipo y rompió una lanza a favor de Rod Brown, que fue quien «decidió acabar con el partido», dando así en la cancha una explicación adecuada a por qué tiene que ser él quien se juegue los minutos decisivos.

Piti Hurtado valoró el hecho de que «el equipo quiere», en referencia a la buena disposición que mostraron todos en la cancha. Tras ir perdiendo de cuatro al principio del último cuarto, solicitó un tiempo muerto en el que, según aseguró, no dijo nada especial a los jugadores. «Dije lo mismo que contra Burgos, pero con la diferencia de que esta vez salió bien».

También habló el técnico de la tranquilidad que aporta esta victoria para el trabajo de los próximos días, aunque recordó que los nervios y la presión tras las dos primeras derrotas habían sido algo «más de fuera que de dentro del club».

Por su parte, el técnico visitante, Víctor Rubio, dijo que fue un partido «muy duro, como ya sabíamos». Reconoció que en la primera parte no se sintieron a gusto, y que no esperaban tan buenos porcentajes del Cáceres desde el 6,25, mientras que ellos no anotaron ni un solo triple en la última parte.

Tras su buen tercer cuarto, afirmó que les pudo el «miedo a ganar», y que las siete faltas a cero al comienzo el último cuarto condicionaron el resultado final, que su juicio «no refleja lo que ha sido el partido, aunque Cáceres es justo vencedor».

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6 comentarios:

McArthur dijo...

Harper, un buen seguro en tiros libres, el resto, chapo.

Anónimo dijo...

Cuando entré en el pabellón y vi a Piti sentado con su corbata roja, me dije a mi mismo que ganariamos el partido, cuando llegué donde estaban mis amigos lo comentamos y todos coincidimos. Con lo cual Piti, por favor, no te la quites nunca mas, jejejeje.

Julián dijo...

Muy buena crónica, se intuye perfectamente lo que se siente en las gradas en el partido tal y como lo cuentas, para mi Brown me encandiló, todos estuvieron perfectos, una pequeña crítica, deberían marcar más jugadas de equipo.

El pollo de Kentucky dijo...

Quiero agradecer a la Federación, que me hayan atendido a mi sugerencia sobre el tema de abrir más de una puerta para salir del pabellón.

Anónimo dijo...

A mí (esteticamente hablando) no me gusta la corbata bermellona (no es roja, es más), pero si funciona vale.La clave no es la corbata, si no que no se te pongan de corbata (Confucio).

Carlos Sánchez dijo...

Pues deberían abrir más puertas, que para eso están no? yo no entiendo ese racaneo a la hora de salir, que lo único que tienen que hacer es abrirlas, entiendo a la hora de entrar que solo estén dos abiertas porque entramos escalonadamente y no hay colas, pero a la hora de salir se hace un tapón innecesario.
Hablando de baloncesto, a mi el que me sorprendió esta semana fue English, que marcaje le impuso a Robinson, fue increíble, fantástico.