martes, 26 de enero de 2010

SOLO UNA POSESIÓN.

Hay oportunidades en que suele pasar. Existen momentos en los que, cuanto mas miedo tienes a que algo te salga mal, va y te sale perfecto. Me pasó el viernes dos veces. La primera a las cuatro de la tarde. Lleve mi coche, que ya posee una edad considerable y al que no le he prestado demasiada atención en los últimos doce meses, a pasar la famosa ITV. Sabia que las noticias al final del circuito de pruebas al que fuera sometido, me darían la papeleta de rigor, en la que, amablemente me invitarían a volver en tiempo sucesivo, con el consiguiente paso por el taller fortaleciendo el estrecho margen de maniobra que, el pirineo de enero y la crisis, deja en mi cuenta corriente.

Sorpresa. La chica, amablemente selló mi tarjeta y me extendió una “pegata” amarilla con un numero once. La suerte existe.

El segundo tramo de mi “perfecto día”, me lo regaló el Cáceres.

Porqué negarlo. Me había suplementado a ese alto número de “pesimistas”, que contaba con la derrota como final acuerdo para el partido del viernes por la noche. Zaragoza asustaba. Hombre de poca fe. Lo sé. Ni el “Podemos” que dejara caer el Guardián de la Torre, el pasado jueves, en este mismo blog, hizo de mi, un fervoroso a la hora de pensar salir con aire, del trance Cai Zaragoza.

Como en todo, a esta hora, el grupo de creyentes ha ido en aumento. Pero ratos antes de que Quinteros fuera solicitado para pasar la mopa a la madera cacereña, Aranzana contaba con los participantes en una partida de cartas, como apostantes, por el laurel de mi Cáceres 2016 en tan complicado reto.

Si, no tener que aflojar la cartera para visita al mecánico de mi viejo coche, me subió la moral, que contar de lo visto, escuchado y deleitado en la noche del Multiusos. Incluso todos hemos pasado por alto el extravagante paso de Ira Newlle por entre nosotros. No tienen suerte los directivos con las experiencias NBA. De la humildad de Simien, que le llevó a entregar su vida a la religión, al otro extremo de la vanidad.

Con la vida, a modo de estrella que exigiera Newlle, avión y habitación para uno incluida, sin demasiados alardes en los entrenamientos; los mandamases del club, agregaron otro fiasco mas en las muescas de esta historia.

Quizás menos nombre pero mas trabajo, ejemplo Naymik es lo mas correcto. Pero claro, acertar es lo complicado.

Pero ni eso. Nada fracasó mi día. Nada, porque Cherry se empeño en ser el mecánico que moviera mi ánimo. Angulo, ejecutó mi ansia por aparcar a medio Cai, y Aranzana jugó su partida como el mejor Kárpov moviendo unas piezas que respondieron, por primera ocasión, como se les llevaba demandando diecinueve veces anteriores.

Todo, para completar mi día. Conseguir colocar al equipo en los puestos de Play –Offs, es lo de menos, si lo comparamos con el modo y los medios. El convencimiento de que puede funcionar el asunto, tomase cuerpo. ¿El inicio de la realidad del efecto Aranzana?. Prefiero dar por pensado eso, antes de concebir que hubiera sido un espejismo frente a los chicos de rojo que se movían delante. Por lo tanto, a la espera de que se cumplan otras muchas cosas complicadas, esta se me antojó como una tarde de viernes para no olvidar. Eso, y que llegaré a final de mes sin tener que pasar mi tarjeta de crédito por la ranura del aparatito que descansa en el mostrador del taller mecánico.

De esas pequeñas cosas se vive. ¿ O no?.

ROMUALDO.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena, muy buena tu entrada Romualdo.

Mer.

McArthur dijo...

Romualdo, la suerte como tal no existe, seguro que tu coche no está tan mal y el Cáceres jugó para ganar. La suerte hay que buscarla, unas veces la encuentras y otras no.

Un abrazo.