martes, 25 de noviembre de 2008

A MODO DE EDITORIAL

opinión.
NECESIDADES.
Resulta evidente que la afición cacereña al Baloncesto, no solo vive al momento lo que acontece en su equipo, también posee un grado alto de sabiduría en este deporte, que tantas alegrías y tristezas ha dado a la ciudad y los cacereños.

El Cáceres que, como equipo que mas alto vuela en el panorama del básquet nacional, representa mucho no solo en su ciudad, también saca repercusión, lo mismo que en el pasado; en toda la provincia y resto de la región, de todo ello no queda la menor duda.
Es toda esa masa social, con una fracción alta que se mantiene día si y día también pendiente de todo cuanto acontece al equipo que este año esta bajo la tutela de Manuel Piti Hurtado, un cacereño que se embarcó en el regreso del Baloncesto a Cáceres y que este año iniciara un salto cualitativo en cuanto a su profesión, tomando como reto el de entrenar al equipo de su ciudad en la segunda categoría del Baloncesto en España.

De todos es conocido lo complicado que resulta ser profeta en tierra propia. Sin necesidad de entrar en grandes ideologías, existe un debate entre los seguidores del Cáceres 2016 que dejan a las claras la proporcionalidad entre los agentes de calidad, resultados, equipo, baloncesto, ambiciones y otros mas factores de los que se hablan en foros, prensa, bares y grada .
Todo ello con el conglomerado que se ocasiona cuando los resultados no son óptimos, alzándose el grado de acritud cuando el equipo pierde de una manera tan “especial”, como lo hiciera en Melilla.
Como quiera que es parte del espectáculo, no menos cierto es la necesidad de encontrar el grado de culpabilidad a situaciones que no son las deseadas. Es la ley del deporte.
Eso sí, demostradas quedan las carencias que este Cáceres 2016, creado a la semejanza de Manuel Hurtado que, en las diez jornadas que han pasado a esta fecha están creando. Con sus virtudes y sus defectos, sus victorias y sus derrotas, el 2016 es un equipo que no termina de encontrar el nivel adecuado, cosa por otro lado que roza la normalidad, si se tiene en cuenta que son jugadores nuevos que se conjugan en una competición exigente que pasa facturas demasiado altas a cada movimiento negativo.
El compromiso que cada equipo asume como propio puede variar en cualquier momento, de ello da razón cuando se dice que no solo es como se comienza si no como se termina. Cierto es que de terminar arriba en el marcador en algunos partidos de esos diez que pudieron ganarse, el grado alcanzado en el debate, llámese Piti, estaría mas alejado de la realidad; con el mismo nivel de juego pero con diferente cristal.

A nadie se le oculta que retratos como el de Melilla, si rozan lo impropio por el momento de un partido es de asumirse, pero no menos ocultado es, que hay versiones de la realidad que se respaldan con otros datos y otros partidos jugados que alejan cierta tranquilidad de las butacas del Multiusos.
Es necesario demostrar que la calidad que se le presume a este equipo es real. Si en semanas anteriores se hablaba de las altas individualidades del conjunto cacereño como una garantía, lo imperioso de canalizar esa condición para que repercuta en el beneficio global y la imagen del Cáceres como equipo comienza a ser imperioso, ese puede ser el resultado sacado de todo el debate generado por una exigente afición que sabe o, al menos entiende, de Baloncesto.

1 comentario:

manu dijo...

Muy buenas reflexiones, genial artículo, me gusta leer tu blog por lo sincero y actual que es.