miércoles, 18 de marzo de 2009

AL FILO DE LA CANASTA.


Cuando a todos, les llaman uno.

Una vez más, se demuestra la grandeza de este querido deporte de la canasta. Después de la visita de nuestros guerreros a tierras andaluzas, muy lejos de disgustar al personal por el resultado obtenido, la afición, arropa a los suyos con elogios de su generosa aportación a la imagen de gran equipo ofrecida por todos y cada uno de los presente en el pabellón “Torre de Benagalbón”. Novecientas almas fueron testigos de un partido de esos que hacen afición, entre las cuales destacaban bufandas cacereñas a modo de estandartes, muy apreciables durante todo el encuentro, tanto, como para hacerse eco la prensa deportiva malagueña.

Un ejército diezmado en exceso por distintas circunstancias, no se amilanó, al contrario, se vació literalmente, en busca de lo que podía haber sido una heroica victoria digna de pasar a los anales de la historia del club verdinegro. Pero quiso el caprichoso destino privarnos de tan suculenta hazaña, no así, del honor de sucumbir luchando como valientes caballeros fuera de nuestra fortificada muralla. Jugando así, no resulta difícil vaticinar el futuro de esta liga de oro, donde todo es posible, donde el último, puede ganar al primero en su propia casa, donde el pundonor de un puñado de hombres, pueden revelarse contra su propio status y demostrar a todos que nada está escrito, donde morir o resucitar es cuestión de sesenta minutos, queda claro, los supervivientes de oro, serán los más fuertes de espíritu.

A todo lo anteriormente expuesto, hay que añadir la sabiduría popular, donde reza el dicho ancestral; -“que malo es conocerse”- y cierto es, que para muchos a estas alturas de competición, no le sirven las artimañas que hasta ahora le habían funcionado a la perfección. Renovarse o morir, cada partido se prepara en base a la aureola que muestra el contrincante, igual que hacen los demás, pero el factor sorpresa es capaz de doblegar al rival más rocoso, es cuestión de estrategia, pues el pundonor y las formas ya están demostradas.

Quedo impaciente, con la moral por las nubes, deseoso de presenciar el próximo combate de nuestros caballeros verdinegros, pues les puedo asegurar, que jugando de esta manera, donde a todos les llaman uno, yo, me siento plenamente satisfecho.

GUARDIAN DE LA TORRE.

2 comentarios:

Vale dijo...

Pues si guardián, eso es lo que tenemos que ser "todos uno" porque si allá por las navidades estábamos enfadados por la aptitud de los nuestros, ahora tenemos que enorgullecernos de ellos pues son unos grandes guerreros y lo demuestran partido tras partido, incluido nuestro criticado entrenador, que nos está dando a todos una gran lección.

Anónimo dijo...

Enhora buena Piti por todo lo que estás consiguiendo con el equipo, haces que hasta la afición se sienta bien incluso cuando perdemos.